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Reconocen a Guías de turistas

El Patronato Cultur, INAH y agrupaciones de guías, celebran la labor de quienes dedican su vida a compartir la historia y cultura de sitios emblemáticos de Yucatán.

Tinum, Yucatán, a 21 de febrero de 2026.- La primera vez que vio el Castillo de Chichén Itzá, Braulio Manuel de Jesús Quiñones Moreno supo que tenía un compromiso ineludible con la vida: perpetuar la memoria de la legendaria ciudad maya.

A 51 años de aquel encuentro con el Templo de Kukulcán, su misión autoimpuesta fue reconocida por colegas, familiares y autoridades federales y estatales, con motivo del Día Internacional del Guía de Turismo.

En una significativa ceremonia, el director general del Patronato de las Unidades de Servicios Culturales y Turísticos del Estado de Yucatán (Cultur), David Escalante Lombard, acompañado del titular del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Joel Omar Vázquez Herrera, destacó la importancia de las y los guías de turismo en la difusión de las raíces que nos dan identidad y en brindar una experiencia de viaje completa.

En esta ocasión, ante representantes de organizaciones del ramo, se entregaron reconocimientos a guías turísticos de la Coalición de Guías de Turistas, de la Unión de Cooperativas (Unicoop) y a guías independientes, con trayectorias de 20, 30, 50 y 60 años al servicio de visitantes nacionales y extranjeros.

Tras recibir el diploma por su labor, Braulio compartió la decisión de cambiar el volante de un taxi por la vocación de atender al turismo: llevar a grupos de estudiantes de universidades extranjeras a los pies de el Castillo y explicarles por qué la cultura maya sigue presente en cada piedra labrada y en las personas que protegen esa herencia.

“Para mí, lo esencial es que la gente se vaya contenta. Realizo mi labor lo mejor posible en los idiomas que domino: inglés, italiano, francés, alemán, español y maya. Me enorgullece que el visitante se vaya satisfecho, porque recomienda al guía y, en este caso, a Chichén Itzá; eso contribuye a que aumente el turismo”, puntualizó mientras abrazaba a su hija Lucía Quiñones Cetina, antropóloga, arqueóloga y guía de turismo, quien encontró su vocación al ver a su padre explicar los antecedentes de la ciudad de los itzáes.

Con la mirada fija en la explanada principal de Chichén Itzá, Braulio reafirmó su promesa de transmitir lo que aprendió en libros, en conversaciones con amigos descendientes de linajes mayas y en sus recorridos por el sacbé, camino milenario que conduce a la pirámide que marcó su destino.

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