CIUDAD DE MÉXICO, 5 de septiembre de 2018.- (Proceso) Esa fue la principal consigna de la megamarcha que, de acuerdo con estimaciones oficiales congregó alrededor de 30 mil universitarios de todas las facultades, de los diferentes Colegios de Ciencias y Humanidades (CCH), e integrantes de la Escuela Nacional Preparatoria (ENP), a lo largo del campus universitario, misma que desembocó en las Islas y rectoría.

No sólo eso, al campus universitario lo mismo acudieron también estudiantes y profesores del Instituto Politécnico Nacional (IPN), el Colegio de México (Colmex), la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), al igual que distintas organizaciones sociales.

 

Foto: Germán Canseco

Alumnos, maestros, trabajadores y activistas corearon “¡el que no brinque es porro, el que no brinque es porro!”, otros expresaron su desaprobación al rector con “¡Fuera Graue de la UNAM!”. Mientras que la comunidad del CCH oriente exigió justicia para Miranda Mendoza, alumna que fue secuestrada y calcinada.

Frente a Rectoría, con la voz entrecortada y, por momentos con furia, su amiga, Rosa Díaz, le dedicó una poesía en la que aborda distintos feminicidios:

“Indira, Cristina, Yessica, Raquel… Miranda, todas con el puño arriba, pero en cenizas disgregadas, todas en la lucha, pero bajo tres metros bajo grava”.

Distintos contingentes corearon más consignas como “¿dónde están, dónde están los vigilantes que nos iban a cuidar?”, “¿Dónde está la rectoría que nos iba a cuidar?”.

 

Foto: Germán Canseco

Los manifestantes también recordaron a los 43 de Ayotzinapa con el tradicional conteo “¡1, 2, 3, 4, 5, 10, 20, 30, 40, 43… Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos!”.

A lo largo de la marcha, lo mismo circularon alumnos de las facultades de Química o Medicina junto a abogados, y algunos jóvenes encapuchados y, en algunos casos, armados con palos quienes llamaron a no desistir y luchar para erradicar la violencia en la máxima casa de estudios, así como menores condiciones educativas.

En la entrada principal de rectoría, los manifestantes colgaron una manta con la imagen de Miranda y un ataúd de cartón en cuyo epitafio se leía: “Aquí descansan los restos de mi derecho a la educación y a sentirme seguro en la Universidad”.

Durante el transcurso de la marcha, se registraron momentos de desorden como cuando del lado de las Islas permaneció el mayor número de contingentes, mientras que a un costado de la avenida Insurgentes, representantes de los CCH Azcapotzalco y Oriente, improvisaron un mitin.

Los de Azcapotzalco relataron cómo fueron las agresiones el pasado lunes por parte de porros e informaron que buscan un diálogo con rectoría, el cual no pudo darse el día de la agresión, mientras que la comunidad de Oriente, demandó mayor seguridad en las instalaciones de su plantel, así como rutas de transporte seguro y alumbrado.

Ambas escuelas, que encabezaron la marcha de este día reclamaron cese del acoso por parte de los grupos porriles y su expulsión.

También pidieron la destitución del coordinador de Auxilio UNAM, Teófilo Licona, alias El Cobra, quién fue señalado de apoyar a los porros en los ataques del pasado lunes. A lo Largo de la marcha no hubo presencia de elementos de vigilancia UNAM.

Una lluvia ligera empezó a dispersar a los miles de estudiantes, mientras que encapuchados y autonombrados anarquistas cerraron Insurgentes, derrumbaron una valla de alambre que divide los dos sentidos de dicha avenida, mientras lanzaron cohetones y enfrentaron a fotógrafos y reporteros.

No hubo mayor conflicto, más que jaloneos y algunos encapuchados patearon algunas cámaras de vídeo. Tampoco existió enfrentamiento directo con los estudiantes manifestantes.

Al final del día los anarquistas también se dispersaron en el campus universitario, el mismo campus en el que durante toda la tarde, a lo largo de la movilización retumbó el “Goya”, junto a los reclamos de justicia.